sábado, 19 de diciembre de 2009

Las Nueve Musas


Según la versión más aceptada, las Musas fueron las nueve hijas de Zeus y Mnemosine, la memoria. En los festines de los dioses las Musas cantaban, y Apolo les hacía acompañamiento con la cítara. Se dice que bajan a la tierra y buscan a los hombres cuya inspiración han de alimentar. Estos hombres privilegiados oyen entonces sus voces y las toman como ideas y pensamientos propios, de los que ellos mismos son a veces los primeros en sorprenderse.
Antiguamente, las Musas eran sólo 3, dedicadas a la meditación, la memoria y el canto. Luego acabó consolidándose en toda Grecia el número de nueve. Homero menciona unas veces a una Musa (singular) y otras a unas Musas (plural), pero sólo una vez dice que eran nueve, sin mencionar ninguno de sus nombres. Hesíodo es el primero que da los nombres, y a partir de entonces pasaron a ser reconocidos.
Al principio, las nueve Musas contribuían todas en común a fomentar la inspiración de los hombres. Después, cada una de ellas presidió determinadas funciones:
- Calíope: Es la más augusta de las nueve y la principal. Musa de la poesía épica y heroica, y protectora de la elocuencia. Es la musa de los grandes poetas. Su nombre significa “la bella voz” y era representada con una corona de laurel.
- Tepsícore: Musa de la danza y protectora de este arte. Llamada “la amante del baile”, era representada con sus pies ligeros ejecutando un compás aéreo.
- Erato: “La adorable”, musa de la poesía romántica y protectora del amor, se la representaba con una lira.
- Talía: Musa de la comedia y la poesía pastoril, y protectora del teatro. La llamaban “la festiva”. Sostenía un báculo, una máscara de pastor y llevaba una corona de flores salvajes.
- Urania: “La celeste”; musa de la Astronomía y la Filosofía, protectora de las constelaciones; sostenía instrumentos matemáticos, mostrando su amor por las ciencias exactas.
- Clio: “La que da la fama”; musa de la Historia y protectora de las Bellas Artes, recordaba todas las acciones grandiosas y heroicas con los nombres de sus autores. Se representaba con una corona de laurel, un libro y una pluma.
- Euterpe: Musa de la música instrumental y protectora de los intérpretes. “La encantadora”, o “Señora de la Canción”, era representada con una flauta y guirnaldas de flores fragantes y frescas.
- Melpómene: “La celebrada en cantos”; musa de la tragedia y protectora del arte lírico. Llevaba una corona de oro, empuñando una daga y un cetro.
- Polimnia: Musa de la memoria y el arte mímico, protectora de los actores. Su nombre significa “la de variados himnos”. También musa de la Retórica y de los Himnos, sostenía un cetro para mostrar que la elocuencia con un dominio sin oposición.
Se decía que el macedonio Píero fue uno de los primeros en introducir la adoración a las nueve Musas al pie del Helicón. Allí había un templo y estatuas donde se celebraba el festival de las Musas en el Helicón, llamado Museia. El monte Parnaso estaba también consagrado a ellas, como la fuente de Castalia, cerca de la cual tenían un templo.


En la foto de arriba a la derecha se encuentra Apolo (dios reconocido como dios de la luz y el sol; la verdad y la profecía,el tiro con arco,la música,la poesía y las artes,aunque hay más)y las nueve musas.

martes, 3 de noviembre de 2009

Argos,los ojos del pavo real


El mito de Argo procede de la mitología griega y ha llegado a nosotros mediante la forma latinizada Argos. Algunas fuentes indican que este imponente ser poseía cuatro ojos, dos que miraban hacia adelante y dos que lo hacían hacia atrás; otras sostienen que tenía múltiples órganos visuales dispersos por todo su cuerpo; y la versión más popular afirma que la cantidad exacta de ojos eran cien, pero no era sólo esto lo que lo hacía único, sino que mientras dormía la mitad de esos ojos permanecían despiertos lo cual le otorgaba la facultad de poder verlo todo.
Obedecía las órdenes de la diosa Hera, para quien era el vigía perfecto. De todas las tareas encomendadas, dos fueron las que más han trascendido: terminar con la Equidna, monstruo con cuerpo de mujer y cola de serpiente devorador de transeúntes, y controlar a la sacerdotisa en la que Zeus, marido de Hera, había puesto toda su atención.
La vigilancia de Argos era tan perfecta que el dios no podía acercarse a la deseada Io. Naturalmente, esto lo enfureció tanto que Zeus ordenó a Hermes que terminara de una vez por todas con el perfecto centinela y la vida de este llegó efectivamente a su fin.
¿Cómo fue asesinado Argos?, se preguntarán muchos de ustedes. Existen distintas versiones sobre el mismo hecho. En algunas, Hermes lo ejecuta con varias pedradas. Personalmente creo que esta es la menos creíble ya que coincide con la versión de Argos de cuatro ojos, mencionada al comienzo del artículo.
En otras, Hermes, por la noche, mientras Argos descansaba. habría dormido a los ojos que permanecían en estado de alerta utilizando la flauta de Pan o su propia vara. Una vez que Argos se encontraba totalmente inmerso en un sueño inducido, lo asesinó decapitándolo.
Hera al enterarse de que su esposo se encontraba detrás de la muerte de su más fiel guardián decidió vengarlo y vengarse castigando a la joven doncella Io. Luego, se acercó al cadáver de Argos, arrancó todos sus ojos y los depositó en el plumaje del pavo real para que todos los que lo vieran desplegarlo recordaran al fiel sirviente, ahora inmortal, y el injusto final que el destino le tenía reservado.
Por cierto, el cuadro que ilustra este texto es de Rubens. Podemos observar en él una de las escenas de la mitología que más conmovió al artista, el momento en el que Hera con dedicación y con ayuda de un cortejo, deposita ojo por ojo de su leal asistente en las plumas de un pavo real.
Mi agradecimiento a Dora por su colaboración en este mito,gracias

jueves, 8 de octubre de 2009

Dioses de la mitología (documental)

Capítulo 1

Capitulo 2
Espero que os guste

Pegaso,el caballo alado de la mitologia griega


Allá donde pisaba Pegaso, el agua brotaba mágicamente de su huella…
Pegaso era un caballo blanco con alas, nacido del encuentro entre Poseidón, el dios griego del mar y de los caballos, y Medusa, una de las tres Gorgonas. Cuando Perseo, mitad dios por tener a Zeus como padre, acabó con su vida tras una lucha cruenta, Pegaso nació del cuello de la Gorgona, al igual que su hermano, el gigante Crisaor, y al salir batiendo sus alas se elevó, momento en que aprovechó Perseo y subiéndose a él, escapó de las otras dos Gorgonas. Así nació Pegaso.
Su nombre, Pegaso, o Pegasus, proviene de Pagé que significa en griego “manantial”. Este fabuloso caballo, indomable, que volaba moviendo las patas como si corriera sobre el mismo aire, poseía el poder de hacer surgir agua allí donde pisase y poseía, además, un carácter indomable que lo convirtió en reto para aquellos que ansiaban tenerlo bajo su mando. Como, por ejemplo, Belerofonte.
Belerofonte, héroe griego hijo del Rey Glauco de Corinto, vivía obsesionado con capturar a Pegaso hasta que una noche Atenea, diosa de la razón, regaló una solución al ansioso héroe para capturar al rebelde caballo alado: una brida de oro que le permitiría domarlo. Y funcionó, convirtiéndose así Pegaso en el compañero de las hazañas mitológicas que más tarde llegarían. Ahora bien, un día Belerofonte quiso más, quiso convertirse en dios y llegar montado sobre el corcel hasta el mismo monte Olimpo. Zeus ante tal osadía mandó a un pequeño insecto a que picara a Pegaso, (otros cuentan que fue un rayo lo que le envió). Este, al sentir la punzada, se revolvió de tal manera que el pretencioso héroe corintio cayó al suelo quedando lisiado de por vida. Así Pegaso consiguió escapar de él y alejarse batiendo sus alas.
Por fin Pegaso volvía a volar en libertad. Pero cierto día ocurrió que en el monte de nombre Helicón se celebraba un concurso de preciosas voces. Tan bellas eran que el monte se fue elevando hacia el cielo sin control ninguno. Ante esto Poseidón mandó a Pegaso a dar un coz a la montaña para parar su exorbitado crecimiento, orden que fue cumplida. Ahora bien, donde Pegaso golpeó nació una fuente, la Fuente Hipocrene, fuente consagrada a la inspiración que proporcionan las Musas.
Además, Zeus lo nombró portador del rayo y del trueno, símbolos máximos de su poder, y el encargado de conducir el carro de Aurora, que con su paso anuncia día, antes del amanecer, la llegada de su hermano Helios, que no es otro que el Sol. Con el paso del tiempo, Zeus lo convirtió en una constelación formada por cuatro magníficas estrellas brillantes en forma de cuadrilátero.

El mito de Cástor y Polux,los Dioscuros


Plutarco dijo un día de los Dioscuros que “no navegan con los hombres, no comparten sus peligros, pero aparecen en el cielo y son sus salvadores”, y es que probablemente, como Cástor y Pólux, no hay hermanos más bien avenidos ni que figuren con más leyendas después de muertos que en vida.
Fueron hermanos gemelos, nacidos de la misma madre, Leda, pero de distinto padre. Cuenta la leyenda que Leda yació en la misma noche con su esposo Tindáreo, rey de Esparta, de quien engendró a Cástor y Clitemnestra, y con Zeus, con quien creó a Pólux y Helena, lo que confirió al segundo de los hermanos su carácter inmortal.
Ambos nacieron de dos huevos que puso Leda, y es por eso que a los Dioscuros se les representa frecuentemente como a dos bellos jóvenes desnudos que lucen un yelmo en forma de cáscara de huevo y con una estrella adornándola.. Y puede también que sea esa fuerte unión hermana, junto con su disparidad de carácteres las que los hicieron identificarlos con la Constelación de Géminis, constituida en la realidad de dos estrellas que brillan sobre todas las demás.

Sea como sea, los Dioscuros siempre han velado por los navegantes y han sido honrados tanto en la mitología griega como en la mitología romana.
Volviendo a su historia, cuenta ésta sus enfrentamientos con los mesenios. Eran los reyes de Mesenia hijos de Afareo, hermano de Tindáreo, padre de Cástor, y por tanto, primos de los gemelos. En uno de esos enfrentamientos, en el monte Taigeto, el héroe Cástor, el mortal de los dos gemelos, cayó mortalmente herido. Roto de dolor Pólux, el inmortal, pidió a su padre Zeus la venia de que Cástor pasara un dia en el Olimpo, para luego él visitarlo en el Hades. Y así se hizo.
Su leyenda se perpetuó después de su muerte, acrecentándose. Dicen que en futuras luchas entre mesenios y espartanos, se aparecieron los Dioscuros decantando la batalla del lado espartano; como también se cuenta que en la batalla de Egospótamos, contra los atenienses, un ejército muy inferior de espartanos fue capaz de derrotarlos con la ayuda de ambos hermanos.
Pero es su leyenda más popular la que los liga a la futura Helena de Troya, la misma que más adelante raptara Paris, ocasionando la Guerra de Troya. Helena había sido raptada en esta ocasión por Teseo, rey ateniense. Puesta bajo la custodia de su madre, Etra, Teseo y su amigo Piritoo se dirigieron a los infiernos para raptar también a Perséfone, pues ambos habían jurado casarse con hijas de dioses. Sin embargo, aquel momento lo aprovecharon Cástor y Pólux para, con un ejército, asaltar el reino de Teseo en su ausencia. Recuperaron a helena, capturaron a Etra, madre de Teseo, y echaron del trono a su hijo, colocando como nuevo rey a Menesteo.
Su importancia y la creencia en su salvaguardia llegó a ser tan importante que en Esparta el culto a los Dioscuros se popularizó, adoptándose incluso en el oráculo de Delfos, y pasando de ahí a la legendaria Roma. Allí se les consagró un templo en el Foro, y era desde sus escalinatas desde donde los senadores se dirigían al pueblo.

viernes, 2 de octubre de 2009

El mito de Adonis


El mito griego de Adonis resulta profundamente cautivante. Desde su nacimiento, como producto de un amor incestuoso, hasta la rivalidad que su belleza despertó entre dos de las diosas más importantes


El mito comienza con Tías, rey de Siria, cuya hija Mirra poseía una belleza de la cual estaba tan orgulloso que solía decir que ni la propia Afrodita era tan hermosa como ella. Pero la diosa Afrodita, en venganza, impulsó a Mirra a desear en incesto a su propio padre.(Otras versiones dicen que el rey la había tenido encerrada en el palacio toda su vida, por lo que la joven sólo había conocido a un hombre: su padre, y por ende, se había enamorado de éste).
Sea cual sea la versión, Mirra llevó a cabo un plan con la ayuda de su nodriza Hipólita, haciéndole creer al rey que una desconocida ardía de deseos por él, y ofreciéndole encuentros apasionados con una condición: no revelar su identidad. El rey se entregó al ciego deseo de su amante, pero luego de doce noches, descubrió que se trataba de su propia hija y la persiguió buscando su muerte.
Mirra escapó, implorando la protección de los dioses que, para protegerla, la convirtieron en el árbol que se conoce como “mirra“. Se dice que cuando caen las hojas del árbol, en realidad se trata de las lágrimas de la princesa…
Pero pasó el tiempo y el árbol comenzó a hincharse, y a los nueve meses, surgió un bellísimo niño: Adonis. Afrodita se sintió enternecida por el niño, lo recogió y se lo entregó a Perséfone, diosa del Hades, para que lo criara. Y Adonis creció junto con su belleza, por lo que Perséfone se enamoró de él.
Afrodita quiso recuperarlo para ella, pero la diosa del Inframundo se negó. No quedó otra opción que apelar a Zeus, cuya decisión fue que Adonis viviese un tercio del año con cada una de ellas y que el resto lo pasara donde él quisiera. Adonis prefería a Afrodita y vivía junto a ella siempre que le era posible.
Pasaba este bello joven su existencia dedicado a la caza en el monte Líbano, hasta que un día Ares, dios de la guerra y amante de la diosa, (otras versiones dicen que fue Apolo), lleno de celos, se convirtió en jabalí y lo mató a cornadas. Cuando la diosa Afrodita llegó junto a Adonis, éste ya estaba agonizando. Lo tomó en sus brazos y allí donde las gotas de sangre tocaban la tierra surgía una anémona. Adonis descendió al Hades, pero Afrodita fue a ver a Zeus y le suplicó que éste no tuviese que pasar su eternidad con Perséfone en el Inframundo. Zeus decidió que lo más justo sería que Adonis pasara una mitad del año con ella y la otra mitad en el Hades, y así fue, desde entonces y para siempre…
El mito de Adonis encuentra su referente en los cambios de estación, pues su reencuentro con Afrodita marca el inicio de la primavera y el renacer de la naturaleza, mientras que su regreso al Inframundo con Perséfone da inicio al otoño y el invierno
En la imagen de arriba se encuentran Afrodita y Adonis

martes, 29 de septiembre de 2009

La leyenda de Eco y Narciso

Eco era una ninfa que habitaba en el bosque junto a otras ninfas amigas y le gustaba cazar por lo cual, era una de las favoritas de la diosa Artemisa.
Pero Eco tenía un grave defecto: Era muy conversadora. Y además en cualquier conversación o discusión, siempre quería tener la última palabra.
Cierto día, la diosa Hera salió en busca de su marido Zeus, al cual le gustaba divertirse entre las ninfas. Cuando Hera llegó al bosque de las ninfas, Eco la entretuvo con su conversación mientras las ninfas huían del lugar.
Cuando Hera descubrió su trampa la condenó diciendo:- Por haberme engañado, a partir de este momento pederás el uso de la lengua. Y ya que te gusta tanto tener la última palabra solo podrás responder con la última palabra que escuches. Jamás podrás volver a hablar en primer lugar.
Eco, con su maldición a cuestas se dedicó a la cacería recorriendo montes y bosques. Un día vio a un hermoso joven llamado Narciso y se enamoró perdidamente de él. Deseó fervientemente poder conversar con él, pero tenía la palabra vedada. Entonces comenzó a perseguirlo esperando que Narciso le hablara en algún momento.
En cierto momento, en que Narciso estaba solo en el bosque y escuchó un crujir de ramas a sus espaldas y gritó:- ¿Hay alguien aquí?
Eco respondió: -Aquí.
Como Narciso no vio a nadie volvió a gritar: -Ven
Y Eco contestó: -Ven
Como nadie se acercaba, Narciso dijo:- ¿Por qué huyes de mí? Unámonos
La ninfa, loca de amor se lanzó entre sus brazos diciendo:- Unámonos
Narciso dio un salto hacia atrás diciendo:- Aléjate de mi! Prefiero morirme a pertenecerte!
Eco respondió: -Pertenecerte.
Ante el fuerte rechazo de Narciso, Eco sintió una vergüenza tan grande que llorando se recluyó en las cavernas y en los picos de las montañas. La tristeza consumió su cuerpo hasta pulverizarlo. Solo quedó su voz para responder con la última palabra a cualquiera que le habla.
Narciso no solo rechazó a Eco, sino que su crueldad se manifestó también entre otras ninfas que se enamoraron de él. Una de esas ninfas, que había intentado ganar su amor sin lograrlo le suplicó a la diosa Hera que Narciso sintiera algún día lo que era amar sin ser correspondido y la diosa respondió favorablemente a su súplica.
Escondida en el bosque, había una fuente de agua cristalina. Tan clara y mansa era la fuente que parecía un espejo. Un día Narciso se acercó a beber y al ver su propia imagen reflejada pensó que era un espíritu del agua que habitaba en ese lugar. Quedó extasiado al ver ese rostro perfecto. Los rubios cabellos ondulados, el azul profundo de sus ojos y se enamoró perdidamente de esa imagen.
Deseó alejarse, pero la atracción que ejercía sobre él era tan fuerte que no lograba separase .Muy por el contrario deseó besarlo y abrazarlo con todas sus fuerzas. Se había enamorado de si mismo.
Desesperado, Narciso comenzó a hablarle:- ¿Por qué huyes de mí, hermoso espíritu de las aguas? Si sonrío, sonríes. Si estiro mis brazos hacia ti, tú también los estiras. No comprendo.
Todas las ninfas me aman, pero no quieres acercarte.- Mientras hablaba una lágrima cayó de sus ojos. La imagen reflejada se nubló y Narciso suplicó: -Te ruego que te quedes junto a mí. Ya que me resulta imposible tocarte, deja que te contemple.
Narciso continuó prendado de si mismo . Ni comía, ni bebía por no apartarse de la imagen que lo enamoraba hasta que terminó consumiéndose y murió.
Las ninfas quisieron darle sepultura, pero no encontraron el cuerpo en ninguna parte. En su lugar apareció una flor hermosa de hojas blancas que para conservar su recuerdo lleva el nombre de Narciso.